Hola !!!
Jesús entendió como nadie al hombre cuando dijo que si quería realizarse como persona, no podía andar solo, tenía que aprender a convivir.
Por eso los reunió y les enseñó a convivir, a quererse, a ayudarse, a comprenderse unos a otros; a ser pacientes, tolerantes, y sobre todo a disfrutar de estar juntos.Jesús nos dijo:
“Dios es nuestro Padre, por tanto somos todos hermanos; no podemos vivir como si no tuviéramos que ver los unos con los otros. Hemos de cuidarnos mutuamente y disfrutar de estar juntos…”
A nuestra amada Madre María!!!
La felicidad del hijo reside en saber que su madre es plenamente feliz.
El cristiano sabe que su Madre del cielo, la dulce Virgen María, es inmensamente feliz y que es tal la felicidad que ella goza, que le alcanza para comunicarla a sus fieles hijos y sinceros devotos.
Como buena Madre, María se alegra cuando ve a sus hijos felices de sentirse hijos de Dios, amados por Dios, protegidos y paternalmente cuidados por su divina providencia. Y se entristece cuando ve que sus hijos sufren y, más aún, cuando ve que ellos se agobian en su sufrimiento.
Junio: Mes del Sagrado Corazón de Jesús
Corazón amantísimo de Jesús, digno de todo amor y de toda mi adoración; movido por el deseo de reparar y de lavar las ofensas graves y numerosas hechas contra Ti, y para evitar que yo mismo me manche de la culpa ingrato, te ofrezco y te consagro enteramente mi corazón, mis afectos, mi trabajo y todo mi ser.
Por cuanto son pobres mis méritos, ¡oh Jesús!, te ofrezco mis oraciones, mis actos de penitencia, de humildad, de obediencia y de las demás virtudes que practicaré hoy y durante mi vida entera hasta el último suspiro.
Propongo hacer todo por tu gloria, por tu amor y para consolar a tu Corazón.Te suplico aceptes mi humilde ofrecimiento por las manos purísimas de tu Madre y Madre mía María.Dispón de mí y de mis cosas, Señor, según el beneplácito de tu Corazón.
Amén.
¡El Corazón de Jesús! Una herida, una corona de espinas, una cruz, una llama.
"He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres". ¿Quién nos ha dado aquel Corazón? Jesús mismo. Él nos había dado todo: su doctrina, sus milagros, sus dones de Eucaristía, su Madre divina. Pero el hombre permanece todavía insensible a tantos dones. Su soberbia les hace olvidar el Cielo, sus pasiones les hacen descender al fango.
Fue entonces cuando Jesús mismo dirigió una mirada piadosa sobre la humanidad; se apareció a su hija predilecta, Margarita María para manifestarle los tesoros de su corazón.

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