El siempre espera...

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martes, 3 de junio de 2008

Meditación

Reconcíliate con la Vida.


Para ser, al menos, un poco feliz, para tener sobre la tierra un pedacito de cielo, debes reconciliarte con la vida, con tu vida, ¡tal como es ahora! Debes aceptar tu trabajo, a las personas que te rodean, sus defectos y sus imperfecciones. Debes disfrutar de tu marido, de tu mujer, aunque pienses que no has encontrado el marido ideal o la mujer ideal ( que por otra parte, no creo que existan). Debes contentarte con lo que tienes, con tu circunstancia, que no has escogido, con tu casa, con tus muebles, con tus vestidos, con tu situación, aunque en casa de tu vecino, al menos en apariencia, todo sea más bonito y mejor.


¡Reconcíliate con la Vida!



Los cinco minutos de María



Joven humilde de Nazaret,

prometida al carpintero José,

saludada por el ángel Gabriel.

Humilde servidora del Señor,

en ti se complació; en ti,

llena de gracia, el Señor estaba presente.

Tú, la más bendita entre las mujeres;

el fruto de tu vientre fue bendecido;

tú, la más alabada por todas las generaciones.

Sobre ti vino el Espíritu Santo;

en ti el Verbo se hizo carne;

y gracias a ti, vive entre nosotros.


María, que cada vez que te nombre, mi corazón recuerde agradecido la cercanía del amor de Dios.



Comprensión

"Quienquiera que seas, hay una persona más joven que cree que eres perfecto. Hay trabajo que jamás se haría si tú no lo haces. Hay alguien que te extrañaría si te marcharas. Hay un lugar que solamente tú puedes llenar".

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