El siempre espera...

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martes, 8 de julio de 2008

El Premio Final

Qué premio tan hermoso te ha reservado el Sagrado Corazón!
Es el momento en que el solo pensamiento hace estremecerse: el momento de la muerte. Ante este pensamiento, el hombre tiembla, se agita; sin embargo, debe afrontarlo con amor y con la esperanza puesta en la misericordia de Dios.
Jesús te sonríe y quiere asegurarte la muerte santa, la muerte del justo. Entre las promesas que hizo a Santa Margarita, María quiere recordar este punto: "Mi corazón será para todos mis devotos el seguro asilo en vida y especialmente en el momento de la muerte".
Si quieres, pues, afrontar la muerte con la calma del justo, trata de creer en Jesús, de vivir en Jesús. Entonces será cuando Él te dirá estas dulces palabras: "Hoy estarás conmigo en el paraíso".



Hola!!!
Esta vez, quiero compartir contigo, un tremendo regalo, bueno yo los considero así, porque todo lo que descubro es por gracia de Dios, sabes a veces el ser humano, quiere realizar todo a la vez, unos por sobresalir otros por que de verdad quieren trabajar, y cuando uno se propone trabajar mas otros te pisan, pero calma Dios no se perturbó porque obligado tenia que crear el mundo en un día, ¡!no!!, el pasó 6 días creando y al 7 descansó, porque para todo hay tiempo solo basta con organizarlo, y te digo no te mates por realizar todo a la vez, sabes corres el riesgo que se te caiga el Cabello, bueno es broma, pero amigo o amiga te digo, solo realiza lo que puedas con mucho esfuerzo que cuando termines digas estoy agotado(A), pero sabes que seria feo que uno diga eso, sin haber trabajado. Ánimo y que Dios te bendiga siempre, que estés en bien!

Άγγελος Δε Іεςους
Ángel de Jesús.... (Gracias por esta distinción, enviada por una persona que de la cual, no la esperaba. Gracias, sé que lo que hago si funciona, pues es únicamente la misión de transmitir lo que el Padre, nos quiere entregar cada día, su bendición)

Meditación breve
Una vuelta, Tata Dios andaba por esos campos desiertos, cuando aún nada existía de lo del hombre: Campo bruto por donde uno lo mirase. Nada de cultivo, ni cosa que se le pareciera. En una de esas, a Tata Dios le entró como unas ganas de mirarse reflejado en un charquito.
Y se encontró con su propia imagen. De puro contento no más, como andaba, le dio por ponerse a jugar con el barro de la orillita. Y plasmó una figura de barro a su imagen y semejanza.
Pero era una figura de barro y nada más. Aunque eso sí: demás de parecida a la imagen y semejanza del mismísimo Dios. Lo que le faltaba era la vida.
Eso sí le faltaba: porque era no más de barro. Pero Tata Dios fue y agarró y lo besó en los labios. Y en cuanto el aliento de Dios toco las narices del gente ese, la vida le explotó desde adentro. Y el hombre fue alma viviente.

Fray Mamerto Menapache
Monje benedictino

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